Cultura

Aunque se ha avanzado, aún falta mucho

Machismo y sexismo en la televisión chilena

La lucha feminista y su discurso de igualdad de género se ha hecho presente en nuestra sociedad con mucha fuerza en los últimos años, esto ha ayudado a que las personas vean lo mal que están estas prácticas y esto ha llevado a un gran cambio en los roles de los medios de comunicación.

 

En el último año el rol de la mujer en los medios de comunicación chilenos ha generado un extenso debate en la opinión pública. Gracias a movimientos como #NiUnaMenos, Observatorio contra el acoso callejero o el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer organizado por la ONU (Organización de las Naciones Unidas), la sociedad se ha ido informando sobre qué es el sexismo, el machismo.

Se entiende como machismo la creencia de que el hombre es superior a la mujer y por ende esta siempre debe ser dependiente del hombre. El machismo genera sexismo, que son las prácticas que promueven el trato diferenciado según el sexo biológico de la otra persona. En general esto afecta más a las mujeres, ya que la sociedad las considera más débiles que los hombres.

En todos los medios de comunicación se pueden apreciar estos hechos, pero sobre todo en la televisión, ya que se han dado espacio a programas que cosifican y crean estereotipos, muchos de estos sexistas, como por ejemplo lo que hace el programa Maldita Moda.

Al momento de observar las distintas teleseries que se emiten en la parrilla televisiva, podemos notar que  el papel de la mujer ya está determinado, atribuyéndole en mayor medida el rol doméstico o comúnmente conocidas como  “dueña de casa”. Patricia López, actriz chilena, reflexiona diciendo que en gran parte es culpa de ella, ya que “nadie te obliga a hacer nada”, pero de todas formas “a los arquetipos de los personajes femeninos en Chile les falta profundidad, les falta complejidad, todavía están muy cliché, muy básicos”.

 

Historia: el rol de la mujer

A inicios de los años 90 el rol de la mujer era bastante limitado, incluso era más decorativo. No se podía notar una figura femenina con el mismo poder que tenían los hombres, sino que era sexualizada, estereotipada y cosificada, pasaba a ser la “mujer modelo”. Aunque hoy en día esto ya no se ve mucho, hay programas y concursos que siguen promoviendo el sexismo. Como pasa con la esperada votación para elegir a la Reina del Festival de Viña. Cada año las candidatas van prometiendo y superando la escasez de ropa y finalmente gana quien promete mostrar más piel.

Hoy en día los hombres también se ven afectados por los estereotipos. “Por mi look, soy utilizado por la TV como mafioso, médico depravado, abogado corrupto o político de dudosa reputación”, comenta Adriano Castillo, más conocido como el Compadre Moncho, además según Ernesto Belloni “los medios de TV utilizan a sus personajes”, quien últimamente ha dado declaraciones diciendo que se arrepiente del humor machista y sexista que promovió años atrás con el programa Morandé con Compañía.

 

 

Muchas metas por cumplir

Desde los años 90 sí ha cambiado el rol de la mujer, sobre todo en la televisión. Se han abierto espacios para que las mujeres se desarrollen y sean un agente activo en los medios de comunicación. Sin embargo, aún hay metas que faltan por cumplir para poder por fin hablar de igualdad y desarrollo integral para todos. Uno de estos objetivos es disminuir las brechas salariales.

La encuesta de opinión de Plaza Pública Cadem 2017 muestra la opinión de los chilenos frente al papel de la mujer en la sociedad. 6 de cada 10 chilenos creen que nuestra sociedad es muy o bastante machista y el 63 % no cree que las mujeres tengan las mismas oportunidades que los hombres. “No somos lo mismo y funcionamos de diferente manera hombres y mujeres, pero claramente tenemos las mismas capacidades. El sueldo a veces es más bajo por un colega o compañero que hace exactamente lo mismo o incluso menos que uno. Uno tiene que hacer doble pega para ser reconocida”, según la experiencia que ha tenido Antonella Ríos trabajando en los medios.

 

Cómo ayudar

Si las mismas personas que trabajan en televisión fueran capaces de expresar su molestia cada vez que las/los usan como objetos, se podría avanzar mucho más rápido.

Sin embargo, Amaya Forch, cree que la solución parte de cada uno “Siendo auténtica, buscando alcanzar las metas personales por las capacidades en vez de las curvas”.

Dentro de las organizaciones que ayudan a disminuir el machismo y el sexismo está el OCAC, Observatorio contra el acoso callejero, quienes muestran casos de mujeres que han sido abusadas sexual y verbalmente en las calles de nuestro país, para que se aprenda que ni en la calle, ni en la televisión y en ninguna parte, el acoso y el machismo son cosas que nos agraden.

Cultura
Patricia López:

“Consumimos productos donde se utiliza el cuerpo de la mujer como un objeto”

En los últimos años la actriz chilena ha cambiado su estilo de vida por completo. Hoy viajando por Europa, ha ido aprendiendo qué es lo que busca el discurso y la lucha feminista.

 

Patricia López ha participado en catorce teleseries nacionales, siete películas, además de trabajar en más de quince obras de teatro y de realizar distintas apariciones en la televisión. Conoce de cerca cómo es trabajar en este medio, lo que se siente, lo que tienes que hacer para poder sobrevivir en un mundo donde, incluso a nivel actoral, los hombres tienen muchos más beneficios que las mujeres. Pero poco a poco el machismo y el sexismo han ido disminuyendo en la televisión chilena y la sociedad se ha dado cuenta de esto y entre marchas, denuncias y comunicados han mostrado su descontento

 

¿Crees que ha cambiado el rol de la mujer en los medios de comunicación desde los años 90?

No sé, la verdad no sé cuántas mujeres ocupan espacio en medios de comunicación periodísticos, editoriales, pero yo te puedo decir lo que yo siento, que el discurso de las mujeres ha cambiado. Estamos más responsables, más cultas y cuidando mucho más lo que decimos y transmitimos, como figuras públicas, hablo de mí, en los medios de comunicación.

¿En qué medios o programas se puede percibir más machismo y sexismo? ¿Crees que la sociedad aún lo acepta?

Bueno, el Morandé con Compañía eso es puro sexismo, los estelares, ya desde como uno tiene que ir vestida no es algo que te impongan los productores, pero uno siente que tiene que ir bella o sexy o llamativa o espectacular. Hay una predisposición, un poquito, del espectáculo con un poquito el sexismo, que la mujer tiene que exhibirse un poco, siento.

 

Disminuir y eliminar

¿Qué crees que ha ayudado a disminuir el machismo y el sexismo en los medios de comunicación?  ¿El feminismo?

Mira, yo ni siquiera sé lo que es ser feminista. No tengo idea lo que es el feminismo. Creo que no se sabe que es mucho más profundo de lo que uno piensa. Yo ahora viajando y cultivándome como artista, relacionándome con gente vinculada a la literatura, a la política, a las artes, a la filosofía, me estoy enterando un poco más de lo interesante que es el discurso de las mujeres a lo largo del tiempo, pero no me atrevo a hablar de feminismo porque yo creo que es una doctrina acotada y creo que el discurso no tiene barreras en verdad, pero obvio que el feminismo sí en cierra un discurso femenino que a todos nos interesa, pero no sé cuáles son sus banderas.

¿Qué falta para eliminarlos por completo?

Que las mujeres nos hagamos responsables de cómo queremos ser vistas, como queremos ser respetadas, qué queremos significar. Me pasa algo con la publicidad, encuentro que el sexismo está tan fuerte en la publicidad, pero las mismas mujeres consumimos productos donde se utiliza el cuerpo de la mujer como un objeto, entonces hay que empezar a tomar las decisiones por casa.

 

Sentir y ayudar

¿Crees que solo afecta a las mujeres? ¿Te has sentido utilizada en tu trabajo?

Utilizada… sí, pero creo que la responsabilidad es mía porque nadie te obliga a nada. Sí siento que los arquetipos de los personajes femeninos en Chile les falta profundidad, les falta complejidad, todavía están muy cliché, muy básicos.

¿Cómo puedes ayudar a disminuir el machismo y el sexismo?

Lo mismo, cada uno tomando conciencia, amándose, significando como persona, no tanto cuerpo, cuidando cada uno de los actos.

 

Escucha todas las respuestas de Patricia López en este link:

 

Nacional
María Infante, jefa de hogar de una de las familias del campamento:

“No pedimos nada gratis, pero una casa calentita para pasar el invierno, pucha que nos ayudaría”

Entre drogas, alcoholismo, frío y humedad viven las familias del Pueblito de la Farfana. Con estudios incompletos intentan mantener a sus hijos alejados de este ambiente. Trabajos temporales en las chacras o haciendo aseo en las casas fuera del pueblo, para llevar comida y leña al hogar, para hacer de esta vida un poco más humana.

 

En las cercanías del paradero 15 de Maipú se encuentra la avenida La Farfana. Al recorrer esta larga calle y pasar por distintas villas y parques, la vista empieza a ser un poco más agradable. El paisaje que antes era de casas, un colegio, locales de comida y autos, comienza a transformarse en un panorama más rural. Se llena de árboles, animales sueltos que caminan por los grandes sitios, incluso en esta época se ven niños jugando con volantines, otros montan a sus caballos, mientras los perros los persiguen, pero en el Pueblito de la Farfana no todo es tan amigable, hay familias que no tienen una buena vida y que sufren por el frío.

Son pocas las casas que se pueden ver que están bien construidas y que sean sólidas, la mayoría son solo mediaguas que con el tiempo se han ido deteriorando. Lluvias, temblores, incluso el viento han provocado que se salgan partes de los techos y que las personas han intentado arreglar con un pedazo de plástico.

“Uno tiene que arreglárselas, no se puede vivir tan mal”, dice María Infante mientras mira su casa. En la entrada hecha de pallets, se ve el cuero de un conejo y tres perros desnutridos juegan con una piedra. Bajo un parrón está María quien lleva más de veinte años viviendo en Maipú. Cuando era una niña vivía en Pudahuel junto a sus padres y sus nueve hermanos. Cuando su madre murió, la familia se destruyó. Su padre alcohólico, no resistía la muerte de su esposa y antes de esto, la muerte de dos hijos.

María se casó joven con el sueño de independizarse y tener su casa propia. A los 18 años tenía a su primera hija y vivía con su esposo, pero todo no era color rosa. El sueño de la casa propia nunca llegó y no tuvieron otra solución que vivir en el Pueblito de la Farfana, en un sitio que un vecino les arrendaba. Con el tiempo, la relación se fue marchitando. El alcoholismo de su pareja se veía en cada almuerzo y once, hasta que decidió irse de la casa y María quedó sola, sin un trabajo estable y con cuatro hijos.

La casa es pequeña y se fue haciendo por partes. La cocina se separa del living-comedor con unos pallets y una cortina. Un sillón, una pequeña televisión y una mesa dan paso a los dos dormitorios de la casa. En una pieza duermen dos mellizas de 24 años. Una de ellas, duerme con su esposo. En el dormitorio principal duerme el único hijo y el más pequeño quien con 18 años espera poder estudiar en la universidad cuando salga este año del colegio. En la cama de al lado duerme María quien hoy es una mujer separada capaz de sacar adelante a su familia, aunque nunca tuvo la oportunidad de estudiar en la universidad o en algún instituto, trabaja haciendo aseo en distintas casas y hace algunos años también trabajó cuidando niños. “Hoy estoy más vieja, ya no tengo paciencia para cuidarlos. A veces voy a planchar o ayudo a cosechar verduras aquí a la vuelta. No se gana mucho, pero mis hijos también ayudan”. En su cara y sus manos se ven 45 años de esfuerzo que se ven reflejados en sus hijos, pero solo una de las mellizas entró a estudiar a un instituto, los demás, solo cooperan trabajando por temporadas.

       

Llantos de un bebé se escuchan en la parte de atrás del dormitorio principal. Pegada a la casa de María, hay una pequeña mediagua que pertenece a su hija mayor que al igual que su madre tuvo dos hijas siendo muy joven. “Aunque no logremos tener la casa propia y tengamos que vivir acá, nosotros somos felices. Estoy orgullosa de mi mamá”, dice Solange mientras en sus brazos tiene a su hija menor de solo un año a quien también tiene que cuidar sola porque su marido las abandonó.

Según el Catastro Nacional de Campamentos 2016 realizado por TECHO, Maipú es la segunda comuna de la Región Metropolitana con más campamentos. En total son 349 familias que viven en esta situación. Entre ellas está María, sus hijos y sus nietas.

“Los inviernos son la fecha más difícil. Mis nietas (1 y 7 años) se enferman, hay que estar llevándolas al consultorio, la casa se llueve y cuesta calentarla”. Las huellas de las últimas lluvias de mayo se pueden ver en la casa. Bajo el parrón se aprecia el barro, las paredes de madera están húmedas y el frío se puede sentir en todo el lugar. Dentro de la casa se ven baldes que en algún momento sirvieron para atrapar las gotas que se filtraban por el techo de latas. El frío se siente entrar por una ventana rota que fue arreglada con un plástico. Y todavía no estamos en pleno invierno.

Las casas en mal estado no es lo único que preocupa a las familias de este campamento. El camino para llegar al pueblo se ha convertido en un basural que trae ratas y mal olor. “Los que vienen de afuera son los que traen la basura. Vienen a botar las cosas que ya no usan. A veces nosotros mismos limpiamos”, comenta Solange.

Muchas de estas familias no tienen opciones para cambiarse de casa y tener una vida mucho más digna, más humana. Entre drogas, alcohol, partidos de fútbol que muchas veces terminan en pelea, madres solteras que no alcanzan a terminar sus estudios, casas frías llenas de humedad. Es en este ambiente donde los niños están creciendo. Así como la historia de María y Solange se repite, cientos de familias también viven en un círculo vicioso esperando que en algún momento, alguien los ayude. “No pedimos nada gratis, pero una casa calentita para pasar el invierno, pucha que nos ayudaría” dice María con ojos iluminados. Se acercan los meses más fríos y lo único que les queda a estas familias es comprar frazadas y leña porque tampoco tienen una estufa. El fuego es lo único que logra mantenerlos con calor.

       

 

Cinco hitos del Pueblito de la Farfana

1.- Antes de la Reforma Agraria, el pueblo se llamaba Cerrillos el Rosal

2.- El único fundo que queda como muestra de lo que era La Farfana es la Quinta Las Rosas. Ubicada en Camino La Farfana con Avenida Pajaritos

3.- En el pueblito se encuentra una de las plantas de tratamiento de agua de Aguas Andinas

4.- Alberto Llona y su esposa Rebeca Llona Reyes, fueron los segundos dueños de las tierras de La Farfana

5.-  En la entrada del pueblo hay un paradero de micros del Transantiago. La micro I12 tiene un recorrido especial por el Pueblito de la Farfana y por la villa Santa María que está ubicada antes de llegar al pueblo.